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Grandes matematicos y Fisicos de la Historia

Descripción de la organización

arquimides de siracusa 

Arqu√≠medes de Siracusa (en griego antiguo ŠľąŌĀŌáőĻőľőģőīő∑Ōā) (Siracusa (Sicilia), ca. 287 a. C. ‚Äď ib√≠dem, ca. 212 a. C.) fue un matem√°tico griego, f√≠sico, ingeniero,inventor y astr√≥nomo. Aunque se conocen pocos detalles de su vida, es considerado uno de los cient√≠ficos m√°s importantes de la antig√ľedad cl√°sica. Entre sus avances en f√≠sica se encuentran sus fundamentos en hidrost√°tica, est√°tica y la explicaci√≥n del principio de la palanca. Es reconocido por haber dise√Īado innovadoras m√°quinas, incluyendo armas de asedio y el tornillo de Arqu√≠medes, que lleva su nombre. Experimentos modernos han probado las afirmaciones de que Arqu√≠medes lleg√≥ a dise√Īar m√°quinas capaces de sacar barcos enemigos del agua o prenderles fuego utilizando una serie de espejos.1

Se considera que Arqu√≠medes fue uno de los matem√°ticos m√°s grandes de la antig√ľedad y, en general, de toda la historia.2 3 Us√≥ el m√©todo exhaustivo para calcular el √°rea bajo el arco de una par√°bola con el sumatorio de una serie infinita, y dio una aproximaci√≥n extremadamente precisa del n√ļmero Pi.4 Tambi√©n defini√≥ la espiral que lleva su nombre, f√≥rmulas para los vol√ļmenes de las superficies de revoluci√≥n y un ingenioso sistema para expresar n√ļmeros muy largos.

Arqu√≠medes muri√≥ durante el sitio de Siracusa (214‚Äď212 a. C.), cuando fue asesinado por un soldado romano, a pesar de que exist√≠an √≥rdenes de que no se le hiciese ning√ļn da√Īo.

A diferencia de sus inventos, los escritos matem√°ticos de Arqu√≠medes no fueron muy conocidos en la antig√ľedad. Los matem√°ticos de Alejandr√≠a lo leyeron y lo citaron, pero la primera compilaci√≥n integral de su obra no fue realizada hasta c. 530 d. C. por Isidoro de Mileto. Los comentarios de las obras de Arqu√≠medes escritas por Eutocio en el siglo VI las abrieron por primera vez a un p√ļblico m√°s amplio. Las relativamente pocas copias de trabajos escritos de Arqu√≠medes que sobrevivieron a trav√©s de la Edad Media fueron una importante fuente de ideas durante el Renacimiento,5 mientras que el descubrimiento en1906 de trabajos desconocidos de Arqu√≠medes en el Palimpsesto de Arqu√≠medes ha ayudado a comprender c√≥mo obtuvo sus resultados matem√°ticos

Tales de mileto

Nació Tales en la ciudad de Mileto, aproximadamente en el 624 a.C., y murió en el 546 a.C. Tradicionalmente se ha considerado a Tales uno de los siete sabios de Grecia, siendo, junto con Solón, de los más citados en las diversas listas en que se los agrupaba. Las referencias acerca de su vida son confusas y contradictorias. Respecto a su propio origen, por ejemplo, unos le consideran de origen fenicio, habiendo sido posteriormente hecho ciudadano de Mileto, y otros le hacen natural de Mileto y de sangre noble.

Tambi√©n afirman unos que estuvo casado y que tuvo un hijo, mientras otros afirman que fue soltero y adopt√≥ un hijo de su hermano. (Sobre esta solter√≠a de Tales nos transmite Di√≥genes Laercio la siguiente an√©cdota: "cu√©ntase tambi√©n que apret√°ndole su madre a que se casase, respondi√≥ que todav√≠a era temprano; y que pasados algunos a√Īos, urgiendo su madre con mayores instancias, dijo que ya era tarde"). La misma incertidumbre rodea los dem√°s aspectos de su vida. Se dice que viaj√≥ por Egipto, donde aprendi√≥ geometr√≠a, y donde midi√≥ la altura de las pir√°mides a partir de su sombra; en todo caso se le ha tenido siempre por astr√≥nomo y ge√≥metra pr√°ctico, atribuy√©ndosele algunos descubrimientos matem√°ticos como el teorema que lleva su nombre. Quiz√° la referencia m√°s exacta de su vida sea la predicci√≥n del eclipse que tuvo lugar el a√Īo 585 antes de Cristo, lo que le vali√≥ gran renombre y fama.

Pensamiento

Respecto a su obra, unos afirman que no escribió nada y otros le consideran autor de varias obras, entre ellas una "Astrología náutica".

En cuanto a su cosmolog√≠a. afirmaba, seg√ļn las referencias que nos han transmitido los antiguos, que la tierra estaba sobre el agua, flotando como un disco. Se le atribuye la afirmaci√≥n "todo es agua", que se ha interpretado en el sentido de que Tales afirmaba que el agua era el elemento originario de la realidad, el principio de todas las cosas, o bien en el sentido de que todas las cosas estaban constituidas o formadas por agua. ¬ŅDe d√≥nde procede esta idea? Algunos afirman que Tales la tom√≥ de la mitolog√≠a oriental; la mayor√≠a, sin embargo, tienden a atribuirle un origen experimental, bien derivado de la experiencia de lo h√ļmedo y de la importancia de la humedad en el desarrollo de la vida, o bien de la observaci√≥n de la evaporaci√≥n del agua, que hace que este elemento se transforme en otro. En todo caso fue el primero que plante√≥ la cuesti√≥n de la naturaleza √ļltima del mundo, concibiendo las cosas como formas cambiantes de un primer y √ļnico elemento: el agua. 

Lo importante de lo que nos ha llegado de su pensamiento es, pues, que concibió la noción de la unidad en la diversidad, intentando explicar a partir de ella las diferencias que se perciben en la multiplicidad de lo real, y que dicho principio o "arjé" era de carácter material.

Sea como fuere, Tales es considerado el primer filósofo por cuanto, frente a las explicaciones de la realidad de carácter mítico y religioso, nos ofrece por primera vez una explicación basada en la razón, es decir, en la que no se apela a entidades sobrenaturales para explicar lo real ni se admite lo contradictorio, rechazándose, además, la heterogeneidad entre la causa y el efecto: si la realidad es física, su causa ha de ser también física (el agua, por ejemplo).

La Escuela de Mileto

La continuidad de la reflexión filosófica de Tales, a través de Anaximandro y Anaxímenes, dió lugar a que se les agrupara en la llamada "Escuela de Mileto", cuyas principales caracterísitcas podríamos resumir como sigue:

Los milesios, tambi√©n llamados "f√≠sicos", se preocupan por determinar el principio √ļltimo, la naturaleza √ļltima de la realidad, plante√°ndose por lo tanto el problema de la unidad en la diversidad.

Esa primera causa de lo real tiene que ser eterna y de carácter material: no hay en ellos idea de "creación", de comienzo absoluto.

Su explicación es de carácter racional: se reclama la homogeneidad entre la causa y el efecto y se rechaza el recurso a lo mágico y a lo contradictorio.

Hay alg√ļn tipo de ley que regula el funcionamiento del universo y es posible encontrarla mediante la raz√≥n; la idea de ley remite, en este caso, a un principio de unidad de lo real.

Por √ļltimo, no hay una distinci√≥n clara entre ciencia y filosof√≠a, entendidos los t√©rminos en sentido actual.

Euclides

(330 a.C. - 275 a.C.) Matem√°tico griego. Poco se conoce a ciencia cierta de la biograf√≠a de Euclides, pese a ser el matem√°tico m√°s famoso de la Antig√ľedad.

Es probable que Euclides se educara en Atenas, lo que explicar√≠a con su buen conocimiento de la geometr√≠a elaborada en la escuela de Plat√≥n, aunque no parece que estuviera familiarizado con las obras de Arist√≥teles. Ense√Ī√≥ en Alejandr√≠a, donde alcanz√≥ un gran prestigio en el ejercicio de su magisterio durante el reinado de Tolomeo I S√≥ter; se cuenta que √©ste lo requiri√≥ para que le mostrara un procedimiento abreviado para acceder al conocimiento de las matem√°ticas, a lo que Euclides repuso que no exist√≠a una v√≠a regia para llegar a la geometr√≠a (el epigrama, sin embargo, se atribuye tambi√©n a Menecmo como r√©plica a una demanda similar por parte de Alejandro Magno).

La tradici√≥n ha conservado una imagen de Euclides como hombre de notable amabilidad y modestia, y ha transmitido as√≠ mismo una an√©cdota relativa a su ense√Īanza, recogida por Juan Estobeo: un joven principiante en el estudio de la geometr√≠a le pregunt√≥ qu√© ganar√≠a con su aprendizaje; Euclides, tras explicarle que la adquisici√≥n de un conocimiento es siempre valiosa en s√≠ misma, orden√≥ a su esclavo que diera unas monedas al muchacho, dado que √©ste ten√≠a la pretensi√≥n de obtener alg√ļn provecho de sus estudios.

Euclides fue autor de diversos tratados, pero su nombre se asocia principalmente a uno de ellos, losElementos, que rivaliza por su difusi√≥n con las obras m√°s famosas de la literatura universal, como la Biblia o el Quijote. Se trata, en esencia, de una compilaci√≥n de obras de autores anteriores (entre los que destaca Hip√≥crates de Qu√≠os), que las super√≥ de inmediato por su plan general y la magnitud de su prop√≥sito.

De los trece libros que la componen, los seis primeros corresponden a lo que se entiende todavía como geometría elemental; en ellos Euclides recoge las técnicas geométricas utilizadas por los pitagóricos para resolver lo que hoy se consideran ejemplos de ecuaciones lineales y cuadráticas, e incluyen también la teoría general de la proporción, atribuida tradicionalmente a Eudoxo.

Los libros del séptimo al décimo tratan de cuestiones numéricas y los tres restantes se ocupan de geometría de los sólidos, hasta culminar en la construcción de los cinco poliedros regulares y sus esferas circunscritas, que había sido ya objeto de estudio por parte de Teeteto.

La influencia posterior de los Elementos de Euclides fue decisiva; tras su aparici√≥n, se adopt√≥ de inmediato como libro de texto ejemplar en la ense√Īanza inicial de la matem√°tica, con lo cual se cumpli√≥ el prop√≥sito que debi√≥ de inspirar a Euclides. M√°s all√°, incluso, del √°mbito estrictamente matem√°tico, fue tomado como modelo, en su m√©todo y exposici√≥n, por autores como Galeno, para la medicina, o Espinoza, para la √©tica.

De hecho, Euclides estableci√≥ lo que, a partir de su contribuci√≥n, hab√≠a de ser la forma cl√°sica de una proposici√≥n matem√°tica: un enunciado deducido l√≥gicamente a partir de unos principios previamente aceptados. En el caso de los Elementos, los principios que se toman como punto de partida son veintitr√©s definiciones, cinco postulados y cinco axiomas o nociones comunes.

La naturaleza y el alcance de dichos principios han sido objeto de frecuente discusi√≥n a lo largo de la historia, en especial por lo que se refiere a los postulados y, en particular, al quinto (postulado de las paralelas). Su condici√≥n distinta respecto de los restantes postulados fue ya percibida desde la misma Antig√ľedad, y hubo diversas tentativas de demostrarlo como teorema; los esfuerzos por hallarle una demostraci√≥n prosiguieron hasta el siglo XIX, cuando se puso de manifiesto que era posible definir geometr√≠as consistentes, llamadas ¬ęno euclidianas¬Ľ, en las que no se cumpliera la existencia de una √ļnica paralela trazada a una recta por un punto exterior a ella.

Galileo galilei

Galileo Galilei naci√≥ en Pisa el 15 de febrero de 1564. Lo poco que, a trav√©s de algunas cartas, se conoce de su madre, Giulia Ammannati di Pescia, no compone de ella una figura demasiado halag√ľe√Īa. Su padre, Vincenzo Galilei, era florentino y proced√≠a de una familia que tiempo atr√°s hab√≠a sido ilustre; m√ļsico de vocaci√≥n, las dificultades econ√≥micas lo hab√≠an obligado a dedicarse al comercio, profesi√≥n que lo llev√≥ a instalarse en Pisa. Hombre de amplia cultura humanista, fue un int√©rprete consumado y un compositor y te√≥rico de la m√ļsica, cuyas obras sobre el tema gozaron de una cierta fama en la √©poca. De √©l hubo de heredar Galileo no s√≥lo el gusto por la m√ļsica (tocaba el la√ļd), sino tambi√©n el car√°cter independiente y el esp√≠ritu combativo, y hasta puede que el desprecio por la confianza ciega en la autoridad y el gusto por combinar la teor√≠a con la pr√°ctica. Galileo fue el primog√©nito de siete hermanos de los que tres (Virginia, Michelangelo y Livia) hubieron de contribuir, con el tiempo, a incrementar sus problemas econ√≥micos. En 1574 la familia se traslad√≥ a Florencia y Galileo fue enviado un tiempo al monasterio de Santa Maria di Vallombrosa, como alumno o quiz√° como novicio.Juventud acad√©mica En 1581 Galileo ingres√≥ en la Universidad de Pisa, donde se matricul√≥ como estudiante de medicina por voluntad de su padre. Cuatro a√Īos m√°s tarde, sin embargo, abandon√≥ la universidad sin haber obtenido ning√ļn t√≠tulo, aunque con un buen conocimiento de Arist√≥teles. Entretanto, se hab√≠a producido un hecho determinante en su vida: su iniciaci√≥n en las matem√°ticas, al margen de sus estudios universitarios, y la consiguiente p√©rdida de inter√©s por su carrera como m√©dico. De vuelta en Florencia en 1585, Galileo pas√≥ unos a√Īos dedicado al estudio de las matem√°ticas, aunque interesado tambi√©n por la filosof√≠a y la literatura (en la que mostraba sus preferencias por Ariosto frente a Tasso); de esa √©poca data su primer trabajo sobre el baricentro de los cuerpos -que luego recuperar√≠a, en 1638, como ap√©ndice de la que habr√≠a de ser su obra cient√≠fica principal- y la invenci√≥n de una balanza hidrost√°tica para la determinaci√≥n de pesos espec√≠ficos, dos contribuciones situadas en la l√≠nea de Arqu√≠medes, a quien Galileo no dudar√≠a en calificar de ¬ęsobrehumano¬Ľ.Tras dar algunas clases particulares de matem√°ticas en Florencia y en Siena, trat√≥ de obtener un empleo regular en las universidades de Bolonia, Padua y en la propia Florencia. En 1589 consigui√≥ por fin una plaza en el Estudio de Pisa, donde su descontento por el paup√©rrimo sueldo percibido no pudo menos que ponerse de manifiesto en un poema sat√≠rico contra la vestimenta acad√©mica. En Pisa compuso Galileo un texto sobre el movimiento, que mantuvo in√©dito, en el cual, dentro a√ļn del marco de la mec√°nica medieval, critic√≥ las explicaciones aristot√©licas de la ca√≠da de los cuerpos y del movimiento de los proyectiles; en continuidad con esa cr√≠tica, una cierta tradici√≥n historiogr√°fica ha forjado la an√©cdota (hoy generalmente considerada como inveros√≠mil) de Galileo refutando materialmente a Arist√≥teles mediante el procedimiento de lanzar distintos pesos desde lo alto del Campanile, ante las miradas contrariadas de los peripat√©ticos...En 1591 la muerte de su padre signific√≥ para Galileo la obligaci√≥n de responsabilizarse de su familia y atender a la dote de su hermana Virginia. Comenzaron as√≠ una serie de dificultades econ√≥micas que no har√≠an m√°s que agravarse en los a√Īos siguientes; en 1601 hubo de proveer a la dote de su hermana Livia sin la colaboraci√≥n de su hermano Michelangelo, quien hab√≠a marchado a Polonia con dinero que Galileo le hab√≠a prestado y que nunca le devolvi√≥ (por el contrario, se estableci√≥ m√°s tarde en Alemania, gracias de nuevo a la ayuda de su hermano, y envi√≥ luego a vivir con √©l a toda su familia).La necesidad de dinero en esa √©poca se vio aumentada por el nacimiento de los tres hijos del propio Galileo: Virginia (1600), Livia (1601) y Vincenzo (1606), habidos de su uni√≥n con Marina Gamba, que dur√≥ de 1599 a 1610 y con quien no lleg√≥ a casarse. Todo ello hizo insuficiente la peque√Īa mejora conseguida por Galileo en su remuneraci√≥n al ser elegido, en 1592, para la c√°tedra de matem√°ticas de la Universidad de Padua por las autoridades venecianas que la regentaban. Hubo de recurrir a las clases particulares, a los anticipos e, incluso, a los pr√©stamos. Pese a todo, la estancia de Galileo en Padua, que se prolong√≥ hasta 1610, constituy√≥ el per√≠odo m√°s creativo, intenso y hasta feliz de su vida.En Padua tuvo ocasi√≥n Galileo de ocuparse de cuestiones t√©cnicas como la arquitectura militar, la castrametaci√≥n, la topograf√≠a y otros temas afines de los que trat√≥ en sus clases particulares. De entonces datan tambi√©n diversas invenciones, como la de una m√°quina para elevar agua, un termoscopio y un procedimiento mec√°nico de c√°lculo que expuso en su primera obra impresa: Le operazioni del compasso geometrico e militare, 1606. Dise√Īado en un principio para resolver un problema pr√°ctico de artiller√≠a, el instrumento no tard√≥ en ser perfeccionado por Galileo, que ampli√≥ su uso en la soluci√≥n de muchos otros problemas. La utilidad del dispositivo, en un momento en que no se hab√≠an introducido todav√≠a los logaritmos, le permiti√≥ obtener algunos ingresos mediante su fabricaci√≥n y comercializaci√≥n.En 1602 Galileo reemprendi√≥ sus estudios sobre el movimiento, ocup√°ndose del isocronismo del p√©ndulo y del desplazamiento a lo largo de un plano inclinado, con el objeto de establecer cu√°l era la ley de ca√≠da de los graves. Fue entonces, y hasta 1609, cuando desarroll√≥ las ideas que treinta a√Īos m√°s tarde, constituir√≠an el n√ļcleo de sus Discorsi.El mensaje de los astros En julio de 1609, de visita en Venecia (para solicitar un aumento de sueldo), Galileo tuvo noticia de un nuevo instrumento √≥ptico que un holand√©s hab√≠a presentado al pr√≠ncipe Mauricio de Nassau; se trataba del anteojo, cuya importancia pr√°ctica capt√≥ Galileo inmediatamente, dedicando sus esfuerzos a mejorarlo hasta hacer de √©l un verdadero telescopio. Aunque declar√≥ haber conseguido perfeccionar el aparato merced a consideraciones te√≥ricas sobre los principios √≥pticos que eran su fundamento, lo m√°s probable es que lo hiciera mediante sucesivas tentativas pr√°cticas que, a lo sumo, se apoyaron en algunos razonamientos muy sumarios.

Sea como fuere, su m√©rito innegable residi√≥ en que fue el primero que acert√≥ en extraer del aparato un provecho cient√≠fico decisivo. En efecto, entre diciembre de 1609 y enero de 1610 Galileo realiz√≥ con su telescopio las primeras observaciones de la Luna, interpretando lo que ve√≠a como prueba de la existencia en nuestro sat√©lite de monta√Īas y cr√°teres que demostraban su comunidad de naturaleza con la Tierra; las tesis aristot√©licas tradicionales acerca de la perfecci√≥n del mundo celeste, que exig√≠an la completa esfericidad de los astros, quedaban puestas en entredicho. El descubrimiento de cuatro sat√©lites de J√ļpiter contradec√≠a, por su parte, el principio de que la Tierra tuviera que ser el centro de todos los movimientos que se produjeran en el cielo. En cuanto al hecho de que Venus presentara fases semejantes a las lunares, que Galileo observ√≥ a finales de 1610, le pareci√≥ que aportaba una confirmaci√≥n emp√≠rica al sistema helioc√©ntrico de Cop√©rnico, ya que √©ste, y no el de Tolomeo, estaba en condiciones de proporcionar una explicaci√≥n para el fen√≥meno.Ansioso de dar a conocer sus descubrimientos, Galileo redact√≥ a toda prisa un breve texto que se public√≥ en marzo de 1610 y que no tard√≥ en hacerle famoso en toda Europa: el Sidereus Nuncius, el 'mensajero sideral' o 'mensajero de los astros', aunque el t√≠tulo permite tambi√©n la traducci√≥n de 'mensaje', que es el sentido que Galileo, a√Īos m√°s tarde, dijo haber tenido en mente cuando se le critic√≥ la arrogancia de atribuirse la condici√≥n de embajador celestial.El libro estaba dedicado al gran duque de Toscana C√≥simo II de M√©dicis y, en su honor los sat√©lites de J√ļpiter recib√≠an all√≠ el nombre de ¬ęplanetas Med√≠ceos¬Ľ. Con ello se asegur√≥ Galileo su nombramiento como matem√°tico y fil√≥sofo de la corte toscana y la posibilidad de regresar a Florencia, por la que ven√≠a luchando desde hac√≠a ya varios a√Īos. El empleo inclu√≠a una c√°tedra honoraria en Pisa, sin obligaciones docentes, con lo que se cumpl√≠a una esperanza largamente abrigada y que le hizo preferir un monarca absoluto a una rep√ļblica como la veneciana, ya que, como √©l mismo escribi√≥, ¬ęes imposible obtener ning√ļn pago de una rep√ļblica, por espl√©ndida y generosa que pueda ser, que no comporte alguna obligaci√≥n; ya que, para conseguir algo de lo p√ļblico, hay que satisfacer al p√ļblico¬Ľ.La batalla del copernicanismo El 1611 un jesuita alem√°n, Christof Scheiner, hab√≠a observado las manchas solares publicando bajo seud√≥nimo un libro acerca de las mismas. Por las mismas fechas Galileo, que ya las hab√≠a observado con anterioridad, las hizo ver a diversos personajes durante su estancia en Roma, con ocasi√≥n de un viaje que se calific√≥ de triunfal y que sirvi√≥, entre otras cosas, para que Federico Cesi le hiciera miembro de la Accademia dei Lincei que √©l mismo hab√≠a fundado en 1603 y que fue la primera sociedad cient√≠fica de una importancia perdurable.Bajo sus auspicios se public√≥ en 1613 la Istoria e dimostrazione interno alle macchie solari, donde Galileo sal√≠a al paso de la interpretaci√≥n de Scheiner, quien pretend√≠a que las manchas eran un fen√≥meno extrasolar (¬ęestrellas¬Ľ pr√≥ximas al Sol, que se interpon√≠an entre √©ste y la Tierra). El texto desencaden√≥ una pol√©mica acerca de la prioridad en el descubrimiento, que se prolong√≥ durante a√Īos e hizo del jesuita uno de los m√°s encarnizados enemigos de Galileo, lo cual no dej√≥ de tener consecuencias en el proceso que hab√≠a de seguirle la Inquisici√≥n. Por lo dem√°s, fue all√≠ donde, por primera y √ļnica vez, Galileo dio a la imprenta una prueba inequ√≠voca de su adhesi√≥n a la astronom√≠a copernicana, que ya hab√≠a comunicado en una carta a Kepler en 1597.Ante los ataques de sus adversarios acad√©micos y las primeras muestras de que sus opiniones pod√≠an tener consecuencias conflictivas con la autoridad eclesi√°stica, la postura adoptada por Galileo fue la de defender (en una carta dirigida a mediados de 1615 a Cristina de Lorena) que, aun admitiendo que no pod√≠a existir contradicci√≥n ninguna entre las Sagradas Escrituras y la ciencia, era preciso establecer la absoluta independencia entre la fe cat√≥lica y los hechos cient√≠ficos. Ahora bien, como hizo notar el cardenal Bellarmino, no pod√≠a decirse que se dispusiera de una prueba cient√≠fica concluyente en favor del movimiento de la Tierra, el cual, por otra parte, estaba en contradicci√≥n con las ense√Īanzas b√≠blicas; en consecuencia, no cab√≠a sino entender el sistema copernicano como hipot√©tico. En este sentido, el Santo Oficio conden√≥ el 23 de febrero de 1616 al sistema copernicano como ¬ęfalso y opuesto a las Sagradas Escrituras¬Ľ, y Galileo recibi√≥ la admonici√≥n de no ense√Īar p√ļblicamente las teor√≠as de Cop√©rnico.Galileo, conocedor de que no pose√≠a la prueba que Bellarmino reclamaba, por m√°s que sus descubrimientos astron√≥micos no le dejaran lugar a dudas sobre la verdad del copernicanismo, se refugi√≥ durante unos a√Īos en Florencia en el c√°lculo de unas tablas de los movimientos de los sat√©lites de J√ļpiter, con el objeto de establecer un nuevo m√©todo para el c√°lculo de las longitudes en alta mar, m√©todo que trat√≥ en vano de vender al gobierno espa√Īol y al holand√©s.En 1618 se vio envuelto en una nueva pol√©mica con otro jesuita, Orazio Grassi, a prop√≥sito de la naturaleza de los cometas, que dio como resultado un texto, Il Saggiatore (1623), rico en reflexiones acerca de la naturaleza de la ciencia y el m√©todo cient√≠fico, que contiene su famosa idea de que ¬ęel Libro de la Naturaleza est√° escrito en lenguaje matem√°tico¬Ľ. La obra, editada por la Accademia dei Lincei, ven√≠a dedicada por √©sta al nuevo papa Urbano VIII, es decir, el cardenal Maffeo Barberini, cuya elecci√≥n como pont√≠fice llen√≥ de j√ļbilo al mundo culto en general y, en particular, a Galileo, a quien el cardenal hab√≠a ya mostrado su afecto.La nueva situaci√≥n anim√≥ a Galileo a redactar la gran obra de exposici√≥n de la cosmolog√≠a copernicana que ya hab√≠a anunciado en 1610: el Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo, tolemaico e copernicano; en ella, los puntos de vista aristot√©licos defendidos por Simplicio se confrontaban con los de la nueva astronom√≠a abogados por Salviati, en forma de di√°logo moderado por la bona mens de Sagredo. Aunque la obra fracas√≥ en su intento de estar a la altura de las exigencias expresadas por Bellarmino, ya que aportaba, como prueba del movimiento de la Tierra, una explicaci√≥n falsa de las mareas, la inferioridad de Simplicio ante Salviati era tan manifiesta que el Santo Oficio no dud√≥ en abrirle un proceso a Galileo, pese a que √©ste hab√≠a conseguido un imprimatur para publicar el libro en 1632. Iniciado el 12 de abril de 1633, el proceso termin√≥ con la condena a prisi√≥n perpetua, pese a la renuncia de Galileo a defenderse y a su retractaci√≥n formal. La pena fue suavizada al permit√≠rsele que la cumpliera en su quinta de Arcetri, cercana al convento donde en 1616 y con el nombre de sor Maria Celeste hab√≠a ingresado su hija m√°s querida, Virginia, que falleci√≥ en 1634.En su retiro, donde a la aflicci√≥n moral se sumaron las del artritismo y la ceguera, Galileo consigui√≥ completar la √ļltima y m√°s importante de sus obras: los Discorsi e dimostrazioni matematiche intorno √† due nueve scienze, publicado en Leiden por Luis Elzevir en 1638. En ella, partiendo de la discusi√≥n sobre la estructura y la resistencia de los materiales, Galileo sent√≥ las bases f√≠sicas y matem√°ticas para un an√°lisis del movimiento, que le permiti√≥ demostrar las leyes de ca√≠da de los graves en el vac√≠o y elaborar una teor√≠a completa del disparo de proyectiles. La obra estaba destinada a convertirse en la piedra angular de la ciencia de la mec√°nica construida por los cient√≠ficos de la siguiente generaci√≥n, con Newton a la cabeza.En la madrugada del 8 al 9 de enero de 1642, Galileo falleci√≥ en Arcetri confortado por dos de sus disc√≠pulos, Vincenzo Viviani y Evangelista Torricelli, a los cuales se les hab√≠a permitido convivir con √©l los √ļltimos a√Īos.